Las matemáticas del día a día

2 diciembre, 2020

La conciencia matemática, el espacio y el movimiento del niño/a exigen una actividad mental. Los conocimientos matemáticos no son captados por el niño/a como algo “acabado”, sino que tienen que ser elaborados a partir de situaciones reales y concretas, de las que primero tomará conciencia para describirlas posteriomente.

Durante el paseo científico, en el atelier, en los rincones, nos ocupamos de tener programados los objetivos matemáticos a corto, medio y largo plazo para que, a través del juego, del movimiento, del descubrimiento, de la creatividad, los niños/as vayan interiorizando esta conciencia matemática de manera transversal.

El juego cumple en este ámbito una función, al dar al niño/a una ocasión de observar, manipular, experimentar y representar.

Hemos comprobado en múltiples y diferentes experiencias, la funcionalidad del juego en la comprensión del espacio, del tiempo y de la causalidad de los aprendizajes que están en la base de los conocimientos matemáticos y del saber científico.

Así, trabajamos:

El concepto de número, vinculado al del conjunto.

La conservación de la cantidad.

La inclusión de la parte en el todo.

La correspondencia.

El atelier, los rincones, espacios de ocio, juego simbólico, paseo científico… todos los caminos llevan a la adquisición de la consciencia matemática.

¿Cómo se puede trabajar la conciencia matemática desde casa? De la misma manera que lo hacemos en el colegio: favoreciendo los juegos que lleven implícito el trabajo de conceptos matemáticos tales como el espacio, el tiempo, la cantidad, la medida. Enseñarles a mirar, comparar diferentes situaciones de la vida ordinaria.

Aprovechar la belleza de la naturaleza y los paseos por el aire libre y la ciudad para contar, descubrir formas geométricas… En definitiva “enseñar a mirar” y revolucionar la mirada para ayudarles a construir el conocimiento.